¿Cómo escribir aquí sin destilar pedazos del alma, suspiros, recuerdos...? malas ideas u malentendidos. No sé, pero quisiera hacerlo. Retomar esa olvidada parte en que solía plasmar memorias, que de pronto se acabaron o quedaron flotando en el extraño torbellino. Porque sí, la nostalgia procura hacernos la inevitable jugada donde se van empañando nuestros ojos, hasta ya no ver más allá de esa incrédula melancolía que se convierte en marea. Y qué decir si solo fuera la culpa de ésta dejarnos caer en la trampa, cuando también la vida y el cielo se tornan nublados, más grises y tristes que el gris de mi bufanda en que me resguardo. Todo resulta extraño e inverosímil. Mi cabello va creciendo con la infinita espera del tiempo, negro como su misterio y apenas excelso como su engaño. Ese engaño resuelto cada vez que me tendías el brazo. El alma libre como lo eran nuestros pasos. Los suspiros exhalados después de cada beso o cigarro. Y los recuerdos... mira que no puedo dejar desbordar así de simple mi corazón, porque ahí los tengo guardados. ¿Ahora comprendes mi daño? el malentendido. La ingratitud hacia el exquisito masoquismo. Por eso que había renunciado a aquí, porque esto me resultaba un leng tch´e incomprendido y nunca fotografiado. ¿Será este un intento diferente para conservarlo plasmado no en una imagen, sino en letras indescifrables? Tú tienes guardada la respuesta, en alguno de los libros que te acompañan en el viaje. Esperaré hasta entonces, no lo consideres otra mala idea.
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