Entre islas habitadas por monólogos sin eco... Una muerte sin fin. Respirar la sangre que se consume dentro, lágrimas sepultadas como la mugre en las uñas. Un rostro apenas pálido que se contrae en el quebranto de las piernas y sus pasos, trémulo malestar oculto en el transcurso de los días. Silencio. Todo fuera como descansar y olvidar en sueño la razón de levantarse, montar en total quietud los despojos de la vida que se arrastran por el suelo. No sentir dolor ni conocer el sabor de la amargura, ser ignorantes de todo concepto sentimental propicio para agobiarnos durante las noches oscuras y frías. Amar sin embargo sin ni siquiera saberlo y abrazarnos a la implorante dicha que nos saluda sin reverberación al contemplarnos en los espejos. Permanecer siempre en compañía de alguien cuando alegre cae la lluvia, antes de que ésta caiga de los desengañados ojos y moje los pies, sus caminos y destino trazado cual manos en sus plantas. O al menos el papel que contenga las últimas palabras. No sé, tal vez estar y sentirme de más descompuesta, dicho por otros -mala- histérica y demencial me haya incitado -teniendo como causa- a una ligera y apenas perceptible nostalgia hasta por la misma felicidad. No tener razón del porqué tal vez justifique sus medios para hacerme sentir como tal. En fin, todo fuera como descansar y olvidar en sueño la razón de levantarse. Y en caso contrario, sentirse como estar entre islas habitadas por monólogos sin eco... Aceptar sin resignación su muerte sin fin.
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domingo, 20 de febrero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
Ayer...
jugamos a ser sombras en la casa. ¡Cómo se empequeñecía la magnitud de una persona entre esas anchas paredes! donde a través de las ventanas, buscábamos diversos paraísos en las nubes. Allí descubrimos la habilidad de poder decir cosas en el silencio, interpretar el chasquido inconsciente que rompe la extraña aflicción al tallar algún mueble con los dedos. Buscar a alguien cuando se está con alguien, transformar el ecosistema en un sueño. Así, de súbito llegó la noche, y en un abrazo se extinguió con tu recuerdo.
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