Con ver la marca de ciertos productos, anuncios de equis o ye evento, se siente feo la pesadez de esta dichosa soledad. Hoy lo he comprobado. Si tan solo la distancia se resumiera en pasos y no palabras o pensamientos... Deshacer un momento lo espiritual para llegar a lo físico. Yo que sé, no abrazar más un mínimo anhelo. Los días han sido una marcha de esclarecimientos, compartimiento de un promiscuo pasado. Me aflige pero no extraña aburrirme de esta vida diaria, no hallar más en qué ocuparme al andar por las calles. Entretiene mejor y como último recurso encontrarle nuevos detalles a esos lugares que frecuentamos, como ver alguna pareja sentada en cierta banca a en vez de nosotros, ver qué tan diferente podrían resultar las historias de cada quien. Hacer trampa y cambiar de vendedor de cigarros, descubrir si la leyenda del más frecuentado es cierta: que los suyos siempre saben mejor. Andar a distinto nivel y ritmo de pasos, no mover los brazos (no entiendo si es necesario moverlos todo el tiempo) mientras se camina, sentarme a ratos afuera del cajero automático. En lo que aun me hallo un poco encrucijada es si ir por un camino o por otro, ambos tienen buenos recuerdos. En fin, mi cara de poco entendimiento ha regresado tras ir a una tienda para damas. Prefiero hacer lo antes mencionado. Cuando regreses, tal vez le halle el sentido.
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