jueves, 13 de enero de 2011

Primer día de...

que realmente estás lejos. Anoche pedí algunas de esas canciones y clamé un poco de piedad con el mejor amigo que se pudiera encontrar entonces. Amargo sabor se transformó mi saliva, pero delicioso. Nunca antes experimentado el charlar en un ambiente así y con el humo destacando su figura entre los dientes que escupían confesiones y perfidias con aquel que me acompañaba y guardo más ternura de la que le tenía entonces. "Cosas raras" a veces decimos tú y yo, porque a él no es de agrado la imperfección. Me prometí no ver hacia el cielo, y en el momento justo que íbamos por aquellos cigarros, tú sabes cuales, pasó el aviso a la hora casi exacta. Ante la crítica, compré tres sueltos, y me pretexté de que aquellos cigarros eran el toque necesario. Te extrañé como una loca extraña sus delirios. Necesité de tus brazos y labios, tu silencio y palabras equivocadas. Tu raro romance. Alguien que estuviera dispuesto a herir más sus pulmones con esa marca siniestra. Esta mañana cantaron muchas aves de un árbol imaginario. Todos las escuchamos. Y ahora, tengo miedo del miedo, y mejor... la razón es porque no sé cuál sea aun. Deseo que tu noche, más próxima a la mía, brille con todo su encanto. Ya me dirás cómo brillan las noches. Besos...

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